sábado, 16 de abril de 2016

"La buena letra" de Rafael Chirbes



 

Como París-Austerlitz me dejó un buen sabor de boca, pensé en seguir con Chirbes por la senda de su narrativa breve. Los planetas se alinearon y encontré un ejemplar de La buena letra en la biblioteca de mi ciudad. Se trata de su tercera novela, publicada en 1992. Después de leerla dos veces (otra de las innumerables ventajas de la novela corta) he decidido traer a la llanura esta breve pero intensa historia de amor soterrado, desilusión y derrota. 

La novela se dispone en forma de monólogo, donde la protagonista, que se llama Ana, cuenta a su hijo la historia de su vida y por extensión de su familia. Hay dos capítulos que funcionan como paréntesis, pero de este punto no voy a hablar porque según he leído Chirbes prescindió en ediciones posteriores del capítulo final. Las justificaciones del autor son interesantes y creo que nos dicen mucho de su honestidad como narrador. Extraigo un fragmento: 

El paso de una nueva década ha venido a cerciorarme de que no es misión del tiempo corregir injusticias, sino más bien hacerlas más profundas. Por eso, quiero librar al lector de la falacia de esa esperanza y dejarlo compartiendo con la protagonista Ana su propia rebeldía y desesperación, que, al cabo, son también las del autor.

(texto completo en www.bajaragonesa.org)

La buena letra está ambientada en alguna zona indeterminada de Valencia, en torno a Misent, la célebre localidad ficticia que Chirbes utiliza en Crematorio. Es una historia dramática (sin llegar al melodrama), en la que sobrevuela el hambre, la locura, la enfermedad y la muerte. De fondo, la guerra civil y la posguerra. De esta última, conocidos como los "años del hambre" (o del miedo), el retrato realizado por Chirbes es profundo y demoledor. Una hondura que consigue a través de breves retazos, como la sutil descripción de un tren por el que desfilan las mujeres cargadas con aceite o arroz de contrabando o simplemente buscando noticias del hermano o el marido desaparecidos, un tren “que recogía toda esa desolación y la movía de un lugar a otro, con indiferencia” o en la descripición de la visita dominical al cine, donde “llorábamos con lo que les pasaba a las artistas del cine y así ya no teníamos que llorar en casa”. Una miseria que les embrutece, porque “la necesidad no dejaba ningún resquicio para los sentimientos”. 

Portada de la edición que he leído, de 1992. Fue reeditada por Anagrama en 2007.













Son capítulos breves, casi fogonazos. Destaca una prosa limpia, pulida hasta dejar la veta, pero sin aditamentos. Sin excesos de estilo. Es todo contención y me imagino que las escasas cien páginas de La buena letra le debieron ocupar a Chirbes meses y meses de repasar, recortar, ajustar, una labor que me recuerda a la de los escultores, cuando una vez desbastada la piedra y perfilada su forma aplican los abrasivos, con rocosa paciencia, hasta eliminar la marca del cincel. Cuesta reconocer a Chirbes después de leer Crematorio hace pocos meses, así que me alegro de que París-Austerlitz haya pasado por mis manos, porque ha tenido su función preparatoria. En cuanto al proceder, que yo adivino metódico y del que sin embargo queda al lector una prosa tan natural que bien podría ser leída en voz alta, parece en ocasiones más conversación que literatura. 

La trama se desarrolla con gran sutileza, algo que he apreciado mejor con la segunda lectura. Por medio de poderosas imágenes Chirbes nos introduce en ella y nos desvela poco a poco sus líneas maestras. Pétalo a pétalo, conocemos la historia de Ana y su cuñada Isabel, además de un amor sobre el que no doy más detalles, pero que aflora, en principio sorprendentemente, pero no: Chirbes ha dejado pistas sutiles, encerradas a veces en un par de palabras. Es una historia donde los celos, la envidia y el resentimiento se adueñan de las personas. La familia que en una brutal paradoja permanece unida en la miseria, cuando asoma cierta prosperidad se deshace. 

El resultado final, si no contamos con ese capítulo eliminado, es de hondo pesimismo. De desilusión total. El hecho de evocar una vida pasada, de revivir la muerte y la pérdida, ahonda en su futilidad: “todo parecía que iba a durar siempre y todo se ha  ido tan deprisa, sin dejar nada”, llega a afirmar Ana. El paso del tiempo no es reparador, el paso del tiempo trae el olvido: el paso del tiempo destruye, todo pasa y nada queda. “La muerte no va a juntarnos, será la separación definitiva (…). He llegado a saber que tanto esfuerzo no ha servido para nada”. 

Y para acabar, últimamente tengo la sensación de pisar terreno pantanoso con mis reseñas, porque avidez lectora no es sinónimo de conocimiento crítico y aunque trato de documentarme, me da miedo decir cosas que tal vez no sean correctas. Por si acaso, podéis leer una reseña de experto pinchando aquí.

30 comentarios:

  1. ¡¡¡¡Qué casualidad!!!! Tengo programada para finales de este mes una entrada de esta novela que leí hace unos meses y me había quedado pendiente de reseñar en el blog.

    Comparto tus opiniones al respecto, en efecto es pesimista y desoladora pero una gran novela. Añadir que en nuestros blogs no se trata de ser críticos expertos sino simplemente dar nuestra opinión ¿no te parece?

    Un abrazo!!

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    1. Eso creo, se trata de compartir lecturas y las emociones que despiertan en cada uno de nosotros. Lo que pasa es a veces me queda esa sensación, como de meterme en cuestiones más técnicas. No lo puedo evitar porque disfruto la lectura si profundizo más allá de los superficial, pero tampoco quiero meter la pata.
      Se nota que compartimos gustos lectores. Esta novela es de lo mejor que he leído últimamente, espero tu reseña.
      Un abrazo.

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  2. Fue lo primero que leí de Chirbes para la tertulia del instituto en que trabajo. Me gustó mucho y luego ya "Crematorio" me acabó de enganchar (curiosamente yo recordaba haber leído primero "Crematorio", pero repasando mi lista de lecturas he visto el error y he recordado)
    Curiosamente fue un autor mucho más valorado y conocido en Francia y Alemania que aquí donde si no es por la serie televisiva sobre Crematorio (muy buena, por cierto), no le conoce ni el tato.
    Un abrazo.

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    1. No tenía ni idea. Curioso porque esta novela es de 1992 (Crematorio de 2007) y en mi humilde opinión no es para pasar tan despercibido. En mi caso, me voy quedando con la narrativa breve de Chirbes, frente a sus obras magnas, con las que le llegó el reconocimiento. Es curioso que con su obra póstuma regresara a este primer registro, quizá si la enfermedad no se hubiera cruzado en su camino...
      He oído hablar bastante bien de "Mimoun" y será la siguiente.
      Un abrazo.

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  3. Gerardo yo también coincido con el comentario anterior que te dejaron, nada mejor que la humilde opinión de un lector para decir lo que le pareció un determinado libro o autor.
    Yo por mi parte no puedo estarte más que agradecida, porque si no fuera por tu última reseña sobre Chirbes y su novela París-Austerlitz quizás no me hubiera entrado curiosidad por este autor.

    Aparte de tu recomendación alquilé "En la orilla"; no sé porqué me dio por empezar con esta novela y debo decirte que estoy disfrutando mucho de Chirbes y sus reflexiones.Como no puedo subrayar ni me gusta, voy dejando pequeñas señales en algunas páginas para volver sobre estas y anotarlas después. Eso solo sucede con las novelas que te impactan y esta lo está consiguiendo.Para mí este autor ha sido toda una revelación.
    Por supuesto leeré también esta novela que reseñas porque tiene una pinta estupenda.

    Saludos.

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    1. Es verdad, Carmen. No quiero sentar cátedra ni que lo parezca, pero al menos tratar de que la reseña tenga cierto fundamento.
      "En la orilla" fue también mi primera novela de Chirbes, me impactó, pero como le comentaba a Rosa, me voy decantando por su narrativa breve. "La buena letra" te llevará pocas horas y seguro que no te deja indiferente.
      Saludos.

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  4. No he leído nada de él, pero por lo que escribes, resultaría muy interesante. Me gusta lo que dices de que tiene una prosa limpia y contenida. Tendré en cuenta a este autor, pues. Un abrazo

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    1. Me parece una lectura interesante, sí. Diferente a los trabajos por los que Chirbes se hizo célebre, especialmente en lo que se refiere a estilo, aunque hay ciertas cuestiones que ya están en "La buena letra" y serán desarrolladas después.
      Un saludo y gracias por la visita.

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  5. Hola, Gerardo, ante todo !Qué buena reseña! has abierto mi apetito lector por este autor, por varios aspectos: Muy buena la cita del autor en la que explica su visión de la novela frente al optimismo, el contexto histórico me atrae enormemente, la brevedad es la cualidad del escritor que dice mucho con poco y tu experiencia de lector acucioso. Por eso, no necesito leer otra reseña. Espero encontrar el texto en este lado del mundo o en forma digital. Gracias por compartir, cariños.
    MariaÉ

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    1. Creo que no tendrás problemas en conseguirlo, se lee además de una sentada. El narrador (narradora) conecta enseguida con el lector, al crear el clima de intimidad que trae toda confidencia. Es un poco desolador, eso sí, la forma en la que se presentan las relaciones humanas y familiares.
      Ya me contarás, seguro que le sacas provecho.
      Saludos.

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  6. Tendré que ponerme al día con este autor, del cual sólo leí "En la orilla". Desamor por todas partes, familias separadas, atormentadas por el dinero, abrumadas con deudas. Parece que no cambió el tono pesimista de sus novelas.
    Te remito mi agradecimiento por tantas críticas interesantes. Te has configurado en un guía lector de avanzada. Un abrazo y seguimos por aquí, saboreando tu propia delectación.

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    1. El tono es muy parecido, la diferencia esencial es el estilo. Como ya comenté en el anterior post una de las mejores cosas que tiene la blogosfera es la posibilidad de intercambiar opiniones, esa retroalimentación que vaya si alimenta, jeje.
      Encantado de tenerte por la llanura, Marybel.

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  7. Lo tenía ya en mi punto de mira porque como ya hemos comentado en otras ocasiones a mí también me atrae más la narrativa breve de Chirbes.
    Desconocía lo del capítulo final eliminado por el propio autor y la verdad que me ha entrado curiosidad por comparar ambos finales.
    En cuanto a lo que comentas al final te entiendo porque a mí también me pasa, me asaltan las dudas y me abruma la responsabilidad autoimpuesta. También intento a veces documentarme para no meter la pata. Supongo que es debido al respeto hacia los libros que leemos, sus autores y hacia quienes pasan por nuestros blogs y nos leen. Como lectora sin embargo me gustan las reseñas que transmiten las sensaciones que han dejado determinado libro, y tal vez reseñas más técnicas, correctas o entendidas por llamarlas de algún modo, carezcan de esa alma o pellizco que me empujan hacia la lectura reseñada. Valoro mucho el conocimiento literario (o del cualquier tipo) pero también el bagaje lector de personas como tú.
    Un abrazo
    Un abrazo

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    1. Lo has explicado tan bien, Lorena. Poco que añadir. Compartir pasión, y no solo conocimiento: de eso se trata.
      En la entrevista que he puesto de Chirbes aclara el motivo de eliminar el capítulo final. "La buena letra" es una novela intensa, contiene poderosas imágenes descritas con sencillez, pero que impactan por su significado: todo para reforzar ese pesimismo, esa sensación de desilusión que emana del relato, aún con sus momentos luminosos, que los tiene.
      Un abrazo.

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  8. Tengo "La buena letra" en la lista de espera desde que una compañera internauta de una web sobre libros me lo recomendó. La temática y la complejidad del autor me coartan un poco a leerlo pero creo que, después de tan magnífica reseña, tendré que poner esta novela en los primeros puestos de salida.
    Gracias.
    Un abrazo.

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    1. Que no te intimide, Kirke, porque en "La buena letra" el estilo de Chirbes es sencillo, claro y muy contenido: ni rastro de la densidad, digresiones y párrafos interminables de "Crematorio" (no lo critico, ojo, pero resulta chocante). Te llevará pocas horas y seguro que la disfrutas.
      Un abrazo.

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  9. Me ha encantado tu reseña a pesar de ese tono pesimista de la obra, como reflejan esas frases de que las injusticias se agravan con el tiempo o que éste, el tiempo, no repara.
    Además, que sea corto, es para mí un aliciente.
    Gracias por el post, y decirte que, en especial, me ha encantado la comparación de la labor del autor con la de un escultor, ¡genial, Gerardo!
    Un beso

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    1. Esa es la impresión que tuve, Chelo. De que la sencillez era solo aparente y detrás había un largo trabajo de recortar, pulir y dejar la esencia. Las citas que he extraído son muy elocuentes y hay más, la verdad es que no es una novela para leer en horas bajas.
      Gracias por tu comentario, un abrazo.

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  10. Interesante, no me la pierdo antes del verano cae. Good job.

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    1. Es una lectura breve pero intensa, ya verás. No dejes de compartir tus impresiones después.
      Saludos.

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  11. No quiero ni mirar.. te puedes creer que no he leído aún a Chirbes? No tengo perdón de Dios!
    Besos

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    1. Son tantos y tantos por leer que se te perdona, ¿quién no tiene una laaaarga lista de pendientes?
      Saludos.

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  12. No he leído esta novela de Chirbes, pero me has abierto las ganas con tu reseña.
    Gracias, Gerardo.
    Un abrazo

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    1. Ya hablamos de que quizá Chirbes gana en las distancias cortas y de momento esa impresión se va confirmando. También, siguiendo con las intuiciones, me atrevo a decir que disfrutarás de su lectura.
      Un abrazo.

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  13. Qué bueno, Gerardo. Con este libro descubrí al autor y me encantó. Es un placer ver que la gente lo lee, y no se limita al trillado Crematorio
    Besos

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    1. Yo he hecho (o estoy haciendo) el camino inverso, de sus obras más conocidas a su narrativa corta. Y sigo con ganas de más.
      Un abrazo.

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  14. Hola Gerardo.

    Empiezo por donde acabas. Aprovechando que estamos en petit-comité; si yo fuese un escritor celebrado (pongamos un Chirbes, que descanse en paz), te aseguro que buscaría con mayor ahínco y motivación la lectura de una mirada limpia y espontánea, como la tuya de lector apasionado, de mi libro, pues de ahí se revelan pequeños matices, sutiles detalles que a menudo desprecia la mirada domesticada de un crítico (iba a decir viciada, pero tal vez me pase…), esas impresiones imprevistas, que nacen de los aledaños, de lo íntimo, son en mi opinión las que revelan grandes descubrimientos al escritor, los pequeños acontecimientos pueden resolvernos grandes dudas.

    Ojo, no menoscabo el trabajo del crítico, incluso alabo el trabajo de alguno, ya veterano, eso sí, como Andrés Amorós (libro, “Introducción a la literatura”, magnífico), pero cuando se convierte en trabajo rutinario pierde perspectiva, frescura. Como no soy escritor, nada más que devoto lector, valga igualmente todo lo que acabo de decir.

    Yo pienso que el atractivo de nuestros blogs reside en esa valor diferencial de hablar de libros por amor al arte (a los libros).
    En cuanto al libro en sí, reconozco mi deuda con Chirbes, pues siempre acabo posponiendo sus libros, y eso que los he tenido en las manos, pero sé que llegará el momento.

    Por lo que cuentas del libro, y lo cuentas muy bien, una historia dramática, con hambre, locura, enfermedad y muerte, las mujeres con el arroz a cuestas, en aquella Valencia como telón de fondo, me ha recordado mucho a otra obra (aunque escrita en 1931), se trata de la excelente “Tierras del Ebro”, de Juan Sebastián Arbó, un escritor tan portentoso como olvidado y. al igual que Chirbes, de indispensable lectura para quien disfrute escribiendo.

    Y lo dicho, me quedo con tus sensaciones… dónde va a parar.

    ¿Qué tal los atardeceres en Tomelloso? Ese cielo amplio, cuando esté abarrotado de nubes tiene que ser… uff.

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    1. Buenas, Paco.

      Eso que comentas me lo ha dicho algún escritor, que prefiere la opinión del lector apasionado a la del crítico. Por algo será.

      Te agradezco tu comentario, muy jugoso y del que saco una recomendación que seguro me ayudará a mejorar como lector y a un autor que no conocía e intuyo me gustará. De momento lo he visto en catalán en la Casa del Libro y en castellano en el catálogo de la biblioteca de mi ciudad.

      Me pasaré por tu blog para no romper ese "feedback" tan de mi gusto y que justifica todo el esfuerzo que a veces se invierte en este mundo virtual.

      El atardecer es una maravilla. Especialmente y no se por qué será, en otoño, en octubre. De hecho, solía salir a correr por las tardes con el crepúsculo, vivo cerca del campo y es un espectáculo grandioso, difícil de describir.

      Gracias por tu comentario y dedicarme un ratillo.
      Un abrazo.

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  15. Me he leído el libro y esta muy bien pero el titulo "La buena letra" ¿corresponde a algún hecho ocurrido en la narración? Porque me pierdo para poder relacionarlo,¿no se lo han planteado?

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    1. El libro lo saqué de la biblioteca, pero si no recuerdo mal, la protagonista hace en algún momento alusión a la bella caligrafía de su cuñada Isabel y supongo que de ahí viene el título.

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