domingo, 18 de octubre de 2015

"Walking around" de Pablo Neruda

"Ropa tendida" litografía de Igone Urquiza
(foto: https://igoneurquiza.wordpress.com)

Soy un lector de poesía intermitente. Suele ser el otoño con su crepúsculo incendiario y sus lentas amanecidas, con sus nubes grises y amenazadoras, una de las épocas más propicias para volver a leer en verso. La necesidad me llega y luego, saciada, se apaga como la sed. 

Es mucha la poesía que me gusta, pero quería hablar de aquellos poemas que de algún modo me marcaron o fueron compañeros de viaje durante años. Y he decidido empezar por Walking around de Pablo Neruda. El poeta chileno, al que Félix Grande llamaba el “Himalaya” de la poesía contemporánea en español, ha sido un clavo ardiendo al que me he agarrado en los momentos de zozobra, de enamoramiento y de ataques de conciencia.

Me tengo que retrotraer a la adolescencia. Recuerdo que acudí con una amiga a un recital (en aquellos tiempos no era algo en lo que los chicos de mi edad se prodigaran demasiado), movido por la imperiosa necesidad que me asaltaba a veces de romper cualquier convención y rutina. Un poeta vestido de negro, iluminado por una luz cenital intensa como un rayo, recitaba acompañado de una pianista, que buscando el contraste llevaba un vaporoso vestido rojo. Entonces escuché por primera vez “sucede que me canso de ser hombre” y fui absorbido como en un remolino, hasta que me despertaron de mi trance unas “lentas lágrimas sucias”. 

Todavía andaba royendo aquel primer verso para extraerle el tuétano, cuando volvió a mis oídos y quedó anclado definitivamente en mi conciencia. Fue a través de una canción del grupo de rock Extremoduro que comenzaba “sucede que me canso de ser hombre” y añadía “sucede que me canso de mi piel y de mi cara”. Licencias artísticas.

Nefatlí Ricardo Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda (foto: nearshoreamericas.com)

Walking around pertenece al libro Residencia en la tierra II, escrito entre 1933 y 1935. El tedio, la rutina, el desarraigo y una fuerte pulsión existencialista emana de sus versos. Es también un tremendo despliegue de recursos literarios y de imágenes perdurables, llenas de ese vacío, de ese “caminar desorientado”, de un pesimismo del que la fantasía se atisba como única escapatoria. Neruda se cansa incluso de su sombra, de su propia materialidad y encuentra angustia en lo más prosaico: en las peluquerías, en las tiendas de ortopedia, en los ascensores, en “calles espantosas como grietas”.

Cuando percibo en los huesos esa sensación de desamparo, los versos de Walking around parecen adheridos a mis emociones, como si hubieran fraguado en ellas y fueran parte indisoluble. Así, siento que “el lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel” y me muero de pena y “no quiero seguir siendo raíz en las tinieblas”.

Durante mucho tiempo Walking around fue el eco sobre el que proyectaba mi grito. Por suerte, la angustia es finita y el tiempo cumple a la perfección su labor diseminadora. Llegó un momento en el que al releer Walking around ya no pensaba en mí mismo, sino en el poeta. 

Malva Marina Trinidad Reyes Hagenaar (foto: vuelanlasplumas.cl)
La pequeña murió con ocho años. Para saber más sobre el tema puedes pinchar aquí,
a la web de Bernardo Reyes, autor del libro "El enigma de Malva Marina". 
                                                                   
Este sentimiento se hizo más fuerte al leer su autobiografía Confieso que he vivido. Era pura vida en movimiento Neruda; nostálgico, melancólico sí, pero no un ser atormentado que anhelara un “descanso de piedras”. ¿Qué ocurrió en la vida del poeta para conducirle a tal estado de angustia? Creo que influyó el nacimiento de su única hija, enferma de hidrocefalia y a la que acabó dando en adopción (o abandonando, según se mire). De ahí surge el desamparo, el rechazo del mundo y de sí mismo: “sucede que me canso de ser hombre”. En una carta de aquella época a su amiga Sara Tornú escribe:
La chica se moría, no lloraba, no dormía; había que darle comida con sonda, con cucharita, con inyecciones y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir, llamando médico, corriendo a las abominables casas de ortopedia donde venden espantosos biberones, balanzas, vasos medicinales, embudos llenos de grados y reglamentos.  Tú puedes imaginar cuánto he sufrido. (Fuente: http://www.poesias.cl/) 
Con esa angustia en el corazón compuso Neruda Residencia en la tierra II, incluso hay una alusión directa a su hija en otro poema titulado “Enfermedades en mi casa”. Nada más. La herida de su hija tuvo que supurar hasta el fin de sus días, porque la excluyó de sus memorias. No se atrevía el poeta a mirarse en un “espejo que debiera haber llorado de vergüenza y espanto”. Pero por supuesto, solo es mi interpretación. Os dejo el poema íntegro para leer. También lo podéis escuchar de la voz de Jaime Sabines

Walking around


Sucede que me canso de ser hombre.

Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
no quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

17 comentarios:

  1. Yo soy lectora asidua de poesía, aunque intermitente en cuanto que no la leo del tirón, sino que abro un libro de poesía y leo al azar, me recreo en lo leído y vuelvo a la lectura con la que esté. Pero claro ¡¡Neruda!!, uno de los poetas que me hizo amar la poesía. No es fácil comentar poesía (yo no suelo hacerlo en el blog) pero tú has transmitido con mucha sensibilidad.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ana. A mí también me gusta picotear, pero es que hay momentos en los que parece que la poesía me busca a mí y no al revés. Supongo que es la melancolía otoñal. Y encima hoy lunes...
      Un abrazo y gracias por comentar.

      Eliminar
  2. Hola Gerardo:
    yo al contrario, nunca me ha llamado la atención la poesía, creo que no tengo capacidad para comprenderla correctamente. En tu caso lo imaginaba, tu profundidad a la hora de expresarte intuía debía de ser por ella.
    Prcioso post, besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el cumplido amiga. La poesía infunde respeto por su hermetismo, pero siempre hay algún autor que nos acaba llegando, aunque no sepamos muy bien porqué. Te animo a que pruebes con Neruda, seguro que te enganchas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Bonito apodo eso del "Himalaya" de la poesía. Yo tampoco soy mucho de lírica, aunque desde que blogueo no había leído tanta en mi vida.
    Me encantó este poema. Sucede que a veces yo también, me canso de ser yo...
    Un abrazo Gerardo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marybel. Es verdad que llega muy hondo, aunque uno no esté habituado a leer poesía. Ese primer verso es de los que perduran y perdurarán, dice tanto en tan pocas palabras...
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Caramba que poema de Neruda. Y no, no lo conocía.
    Sabes, me parece esto más contemporáneo, más los tipos que deambulamos por las calles a día de hoy que otras muchas cosas que he leído, a día de hoy.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Igor. Tienes razón, para muchos este poema expresa el rechazo a un mundo frío y mecanizado. Algo que estaba en embrión en 1934, pero ya supo percibir Neruda con su extremada sensibilidad.
      Un saludo.

      Eliminar
  5. Yo también soy lectora intermitente de poemas, mi última incursión ha sido con "Eso" pero soy más de poemas sueltos que de libros completos
    Bonito el que traes hoy
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No conozco ese poema que citas. Luego me pasas el link.
      Gracias por el comentario, saludos!!

      Eliminar
  6. Qué duro y desolador... con razón¡¡¡
    el abandono maraca el alma y el espíritu¡¡ para él sería muy difícil olvidar lo ocurrido con su hija¡¡ Fabulosa entrada e inspirador poema que voy a releer para sacarle todo su jugo¡¡ un abrazo¡¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario Francis. Es verdad que es un poema que uno no se cansa de leer y leer.
      Un abrazo!

      Eliminar
  7. Que se me entienda bien: Neruda debe ser una de las "peores" influencias literarias para aquél escritor que se está iniciando en las letras. ¿Por qué? Porque es casi imposible leer a Neruda y sacárselo de encima. Pasale cien sonetos de amor (de este autor) a un inocente muchacho con aspiraciones de poeta, e inmediatamente querrá crear como Neruda. Y obviamente lo hará mal. Dado su carácter universal para expresarse, es "fácil" leer a Neruda, pero imitarlo es difícil. Muy difícil.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto lo que dices. Recuerdo una anécdota, cuando Neruda estaba en Madrid y trataba de leer alguno de sus poemas a Lorca (creo), éste se tapaba los oídos y le increpaba medio en broma, medio en serio: "para, para que me influyes". Neruda es contagioso.
      Un saludo, te agradezco tu aportación.

      Eliminar
  8. Gerardo, no sé donde leí que a Neruda o se le ama o se le odia, a mí me enganchó con sus "20 poemas de amor y una canción desesperada" de hecho podría recitarte esa "Canción desesperada" de memoria, sin embargo al no ser gran consumidora de poesía, no leí más libros de él.

    Tú reseña me invita a la lectura de dos libros de forma inmediata, el de Walking around con ese poema tan tremendo que dejaste aquí y por supuesto sus memorias que seguro tienen que ser impactantes con el adelanto que nos muestras.
    Mañana mismo los busco para leer como prioritarios.
    Un saludo y me encantó.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay gente que rechaza a Neruda por cuestiones políticas o que tienen que ver con su vida personal, pero no he conocido argumentos de peso contra lo mejor de su obra. Félix Grande lo consideraba el "Himalaya" de la poesía contemporánea, por algo será.
      En cuanto a "Residencia en la Tierra", en su época fue vanguardista y no es un libro fácil, ya me contarás. Las memorias de Neruda si que se leen sin pestañear.
      Un abrazo!

      Eliminar
  9. Ainss Gerardo, que confundí el título del poema con el del libro.Gracias.

    ResponderEliminar