viernes, 7 de octubre de 2016

PUBLICAR A TODA COSTA



Resultado de imagen de ALEGORIA DEL ESCRITOR


Paso por un momento, quizá contagiado por este otoño tan seco y caluroso, de sequía lectora. Me gusta dedicar tiempo a mi trabajo fuera de la jornada matinal, nadando a contracorriente de lo que la mayoría presuponen. También por supuesto estoy con mi familia y hago deporte, el que puedo: la actividad física es un potenciador natural, especialmente del bienestar psicológico. La noche suelo dedicarla a leer o escribir, generalmente las dos cosas porque soy multitarea, a mi pesar. Digo suelo porque llevo un mes en el que mis hijos están francamente rebeldes y se niegan a irse a la cama a una hora razonable para su edad (casi cuatro y dos añitos). Uno de los rasgos de mi carácter que he fortalecido con la paternidad es el de la paciencia y me aplico a la tarea de dormirlos como si fuera un Buda. Revoluciones aparte, la cuestión es que a las once y pico de la noche, cuando consigo que ronquen, ya estoy en el punto crítico del agotamiento. Así que mis ansias lectoras (que vosotros, blogs amigos, alimentáis) se ven interrumpidas, pero no menguan. Lo mismo ocurre a la hora de escribir, estoy todo el día en estado de ebullición, con la tapa bailando encima de la olla de mi cabeza y en cuanto agarro el teclado el tableteo de ametralladora de mis dedos (por suerte escribo rápido), durante treinta minutos o una hora, es casi incesante. El resultado, pues algo como esto. Un ruina montium, al estilo de los romanos. Agua, barro y espero que alguna pepita, aunque sea de oro “golfi” (se escribe “gold-filled”). 

Se me olvidaba el motivo por el que me he sentado a escribir ahora, cerca de las doce. En parte es por no perder el hábito. Como no tengo lecturas nuevas (todavía estoy acabando Los detectives salvajes y tengo un libro de Savater a medias, pero este no cuenta), pues os cuento mis cuitas literarias, ya que el blog va un poco de eso. 

Esta semana he recibido dos emails un tanto desconcertantes. En el primero, me anunciaban el fallo de un concurso de novela corta. Dejo un pantallazo, borrado lo esencial, que tampoco me quiero meter en líos. Bastante tengo con el mundo real para embarrarme con el virtual. Para los perezosos, el mensaje dice que no he sido el afortunado (naturalmente, pero el caso es probar), pero que han hecho una selección de obras (intuyo que es mentira) “que tendrían cabida en su sello editorial” y debido a la falta de presupuesto, no pueden publicar. Eso sí, si considero “oportuno aportar los recursos económicos necesarios”, pues ellos encantados. Les ha faltado pedirnos que saquemos la basura y al perro. En fin, yo sé que la autoedición es moneda corriente en autores nóveles, pero esta “oferta” es ya pasarse de listos. Aunque soy muy ignorante del mundo editorial y lo mismo el que se está pasando de listo soy yo. Lo peor es que el mensaje toca un tema peliagudo y es el de la vanidad, que todos tenemos en mayor o menor medida. “Hemos hecho una selección de 20 novelas”, entre trescientas y pico. Uno se pregunta, ¿será verdad eso de que estoy en el Top-20? Pues mi intuición, que falla poco, me dice que no. Esto es una táctica comercial. Así que a la papelera de reciclaje. 


El segundo mensaje va en un sentido parecido. Este verano acabé un conjunto de relatos que tengo sobre el tema del desarraigo, la memoria y tampoco os quiero cansar, pero se me pasó por la cabeza tratar de publicarlos. Una editorial me contestó esta semana con otra oferta “tentadora”. En resumen, más de lo mismo. Tocan la fibra de la vanitas (corto y pego: la difícil situación por la que atraviesa el mercado editorial ha impedido valorar positivamente las posibilidades comerciales de una obra cuyo autor aún no goza de la notoriedad que merece) y luego me ofrecen una coedición, cosa de poco: desembolsar mil eurillos para comprar cien de mis libros. Eso sí, una inversión—aseguran— fácilmente recuperable. No he contestado todavía a este email. 

Ambos mensajes me han hecho pensar en la cuestión de publicar. No tengo mucho tiempo, ya lo comentaba. Además, escribo ficción desde hace unos dos años. Antes le dedicaba tiempo a un diario personal y a pergeñar poesías espantosas, sin rima ni nada, pero que me servían de purgante. A pesar de todo, ya tengo una producción más o menos copiosa, teniendo en cuenta las circunstancias. La gran mayoría no lo ha leído ni mi mujer. Algunos han recibido algún premio menor o han sido finalistas y por ahí andan, en antologías de andar por casa. De todo esto, me ha extrañado no tener ilusión por publicar, una vez que he recibido estas dos ofertas que aún a pesar de sus condiciones leoninas, me deberían hacer dudar. Pero en mi caso, casi me han llevado a desistir de seguir intentándolo. Es decir, seguir enviando material a concursos o a editoriales (esto será temporal, espero). Si publico algún día, no quiero arrepentirme luego. No quiero avergonzarme. No sé si es soberbia por mi parte, pero me gustaría que mereciera la pena lo que hago si me decido a darle visibilidad, no para entrar en el Olimpo, que desde hace tiempo está cerrado a cal y canto. Pero como escuché hace poco a Benjamín Prado, y ya son las doce y media, tengo que acabar porque luego me ataca el insomnio, vocación y equivocación son palabras demasiado parecidas. No quiero equivocarme y ese miedo, me parece a mí, convierte a la vanidad en una cucaracha que apetece escuchar crujir bajo el zapato.  

*La fotografía del principio es la Alegoría de las Artes de Vicente Palmaroli González (1834-1896) (laalcazaba.org)

35 comentarios:

  1. Ya me parecía que hacía mucho tiempo que no te veíamos por aquí.
    No me extraña que no tengas tiempo apenas para leer y lo que me extraña es que aún escribas. Con dos niños de esa edad, bastante tiene uno con tener tiempo de ir a trabajar
    Vaya morro tienen algunas editoriales. No me extraña que receles, pero seguro que hay mucha gente que, por eso de la vanidad, pica. A saber a cuantos les habrán enviado un correo como el tuyo. Seguro que a más de veinte.

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    1. Pues sí, pero espero retomar la rutina en cuanto el tiempo se centre y sea otoño de verdad. Los pequeños son absorbentes, pero cuento con la ayuda de mi mujer, que no es poco y por supuesto, ellos son lo primero, y pensándolo bien, si que leo: me se el de Garbancito de memoria, ni que decir del de Piglet y sus amigos. El caso es que hace unos meses me apañaba bastante bien por las noches, tenía al menos una hora o dos para leer y escribir.

      En fin, ¿has visto que cara más dura? Eso creo yo, que más que veinte enviaron doscientos y ellos asumiendo un riesgo cero. Pero así están las cosas, mucha gente quiere publicar y de eso saben que pueden sacar tajada.

      Un abrazo.

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  2. Con esta entrada,has dado en el clavo, de lo que me ronda la cabeza desde hace unos meses, sobre la lectura, la escritura y por supuesto lo de publicar. Primero; creo que se le poco, porque no interesa que leamos, nos quieren asi,IGNORANTES.
    No sé que lumbreras dijo que se lee poco por que se publica mucho,ante esta afirmación si fuera en mi blog les mandaría a la m... pero como no lo es,y no se trata de llenar tu blog de porquería, pues me abstengo.
    Tambíen tengo opinión sobre los que se auto publican, sea por no encontrar editorial que lo haga, sea por vanidad, sea por dinero, la razón me da igual, porque vamos a quitarles meritos,cada uno que haga con sus escritos y su dinero lo que le dé la gana.
    Aqui toca meter,( no recuerdo el nombre del escritor) quien ha dicho que va ha dejar de publicar pues si lo hace le quitarán su pensión de jubilación... dije más arriba que no iba a dejar basura aqui, pero que miserable me parece que nos priven de buenos libros...
    En cuanto a las editoriales, empresas u lo que sean, que te venden publicar... a mi me suena a esas otras que te ofrecen un trabajo con un sueldo estupendo a cambio de que hagas una inversión monetaria en forma de curso, material etc, etc.
    Resumiendo: sigue escribiendo, a mi me gusta como lo haces, y confiemos en que llegue una editorial que se de cuenta que merece la pena publicar buenos libros.
    Un abrazo.

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    1. El descenso de lectores es algo alarmante. Con tantos estímulos y ocio nos tienen zombificados y a veces creo que ciertos valores se están degradando tanto que da miedo, las personas están convirtiéndose en objetos de usar y tirar; el narcisimo, el YO se impone por encima de todo lo demás y parece que solo importa disfrutar y pasarlo bien, con el menor esfuerzo posible. Quizá en este contexto surgen este tipo de editoriales, para sacar tajado de una sociedad con prisas, que quiere las cosas ya, a un click y no está dispuesta a tolerar que le digan que lo suyo no vale o vale menos que lo de otro, en una falsa manera de entender la democracia como "todos somos iguales". ¿Estaré siendo elitista diciendo esto? jaja. Bromas aparte, porque no me gusta hacer afirmaciones categóricas sin haber pensado largo y tendido y ahora estoy aprovechando una hora libre para contestar los comentarios, en este fermento no puede arraigar la lectura. Qué pena ser tan pesimista, pero es lo que ma sale ahora mismo. Sobre todo cuando acabo de leer en el periódico los whatsapps de ciertos personajes mofándose de haber violado a una joven: ni un atisbo de remordimientos o duda moral. Lo que decía: las personas tratadas como cosas, ¿gente así va a valorar la lectura?
      Un abrazo

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  3. Hola Gerardo. Yo sólo te puedo dar mi humilde opinión fundamentada en mi experiencia. Me autopubliqué un libro hace dos años pero sólo para los míos, para esa gente a la que dejas de lado cuando tienes el arranque creativo como premio por su paciencia y su no abandono. Me aconsejaron que lo llevara a editoriales, supongo que llevados más por su cariño hacia mí que por la calidad literaria de la obra, el caso es que antes de hacer nada traté de informarme y, tras mucho navegar, llegas a la conclusión de que la edición tradicional o la co-edición (que es lo que te proponen) tienen el mismo resultado que la autoedición: Como no te muevas y publicites tú, el libro no se vende. Los pros, la editorial corre con los gastos y los quebraderos de cabeza que no son pocos, pero con la autoedición el beneficio del libro es íntegro para el autor. Y como yo carezco de vanidad, insisto: sólo escribo para los míos que al final son los que se lo merecen, repetiré con la autoedición. Porque si lo que quieres saber es si tu obra merece ser publicada, si tiene la calidad suficiente...por qué vas a pagar una co-edición? que arriesguen. En fin, en cualquier caso, yo te agradezco poder seguir disfrutando de tu escritura por aquí.
    un beso

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    1. Eso intuyo yo también: que la coedición es una autoedición encubierta. Peor, porque al menos con la autoedición el autor controla su obra al cien por cien y todo su esfuerzo es para él, lo cual es más justo.
      El hecho de escribir para tu gente ya es un acto de generosidad loable, por supuesto te animo a que sigas si es una actividad que te gusta y te llena, porque al final es algo nuestro que queda ahí, en el tiempo.
      Yo también te agradezco cada una de tus visitas.
      Un abrazo.

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  4. Es curioso que nos ofrezcas esta entrada precisamente ahora. Llevo tiempo dándole vueltas a lo mismo. El año pasado envié un cuento a una editorial de literatura infantil casi buscando una opinión profesional que me dijera si valía o no la pena. Enseguida me pusieron la miel en los labios y, como la zorra de la fábula con el cuervo, me llenaron de halagos para que abriera el pico y soltara el dinero. Como tú, también tenía que comprar cien ejemplares. Debo decir que casi caigo en la trampa. Era como si me hubiesen dado un certificado de calidad. Ya veía mi cuento ilustrado en las librerías. Hasta que me hablaron de promociones, de correcciones de estilo, que también tenía que pagar yo y que cambiaría mi cuento de arriba abajo, y me di cuenta que iba a hipotecar mi vida y mi bolsillo. Les dije que no. Luego estuve investigando y averigüé que casi todas las editoriales funcionan así. En realidad es una autoedición. Ellas no pierden porque te lo pagas tú y, si tienes suerte, les haces ganar.

    Bueno, perdona el rollo personal. Tú sigue disfrutando con lo que haces, que eso es lo que importa, que nosotros ya lo hacemos cuando te leemos.

    Un abrazo

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    1. La duda es si de verdad han valorado tu trabajo y están dispuestos a publicarlo porque consideran que tiene calidad o están jugando contigo en otro sentido: te halagan, te sacan el dinero y luego todo se desvanece como un espejismo, porque su beneficio depende de reducir los costes al máximo: cero promoción, cero corrección y si por casualidad tu obra vende, a hacer caja sin haber asumido el mínimo riesgo: capitalismo salvaje. Me temo que va más por aquí.
      Te agradezco que hayas compartido tu experiencia aquí, Ana. Nada de rollo personal, es un gesto de confianza por tu parte que valoro.
      Un abrazo.

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  5. Bueno, Gerardo, tocas varios temas espinosos.

    Recién me estaba planteando dejar de escribir, hacer malabares con el tiempo es un verdadero problema, un auténtico asco, diría yo, aunque luego me dije, bueno Madi ¿y cuándo se supone que tendrás tiempo para escribir? ¿Cuándo te jubiles? A los 65 posiblemente estaré escribiendo, retransmitiendo desde el más allá, o sencillamente estaré vivo y coleando pero ya no escriba por una razón "x", a saber.

    De modo que aún sigo en la brecha.

    En cuanto a los concursos no decaigas. Nunca he leído nada tuyo, pero a los buenos narradores se les ve venir de lejos. Así que avantti. Ya sé que la cosa con las editoriales está bien dura pero, oye, igual hay suerte.

    Abrazo.

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    1. Ese pensamiento tuve yo también hace un par de años y por eso fue lo de abrir este blog y tratar de sacar un ratillo cada noche, para leer o escribir, actividades que concibo inseparables. La mayor utilidad de los concursos es que te motivan a seguir puliendo el texto, porque a día de hoy es muy complicado ganar. Perder y volver a intentarlo para perder mejor, parafraseando al gran Samuel Becket.
      Un abrazo.

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  6. Estoy contigo, o de acuerdo contigo. Yo no he presentado nada a concursos y tengo relatos para intentarlo. A una editorial le envié una colección de cuentos pero ya sabía que era dudosa su publicación porque no se dedicaban a esa literatura. No pienso autoeditarme para perder dinero o para presumir de tener libro publicado. No me interesa esa vanidad. Escribo para mí y para que el me lea (porque lo necesito y porque creo que no soy mala) , y un blog no es el peor de los medios para conseguir lectores. Dinero no me falta (y el que escribe por dinero exclusivamente no merece no ser leído) y la fama no me preocupa, pero creo que si fuera realmente buena y original ya alguien lo reconocerá: ahora, o cuando muera. Da igual. Y si no ofrezco nada diferente, pues tampoco tengo interés en que se me publique. De todos modos, si eres buen un lector (no solo en cantidad, pues la cantidad no ejercita siempre el sentido estético y crítico) y dejas pasar un tiempo, tú mismo sabrás si vales la pena o no. No necesitas que una editorial lo confirme, o un jurado que, vete a saber qué criterio y formación tiene para juzgar, lo ratifique. Y me da que se ha generado un negocio que se aprovecha de la vanidad inocente del postulante a escritor. Basta que haya una necesidad para que surja presto el oficio correspondiente. Un saludo, Gerardo.

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    1. Correción de fallos: si eres buen lector, no 'buen un lector'.

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    2. No entiendo por qué Google no permite editar los comentarios, me ha pasado más de una vez que con las prisas o el sueño he metido la gamba y para enmendar alguna errata toca borrar el mensaje y escribirlo otra vez.

      Volviendo al tema del post, estamos más de acuerdo que desacordes, jaja. Como bien dices, ha surgido un negocio donde lo lucrativo es simplemente editar, sin miramientos. Y eso desvirtua por completo la actividad literaria, que necesita de filtros (el primero nosotros mismos, el segundo el tiempo, el tercero los otros, entre ellos sobre todo el editor) para lograr el lustre necesario. Además de provocar un exceso de demanda que ya veremos donde lleva, esto sería otro tema para pensar largo y tendido.

      Como la mayoría de las personas con las que comparto mi tiempo en la blogosfera y te incluyo, tengo esa necesidad de leer y escribir, más allá de cualquier otra retribución. Sigo trabajando, no tengo prisa porque como dijo Machado, ya se hace camino al andar.

      Un abrazo.

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  7. Trabajo, hijos, leer, escribir,... no me extraña tu sequía lectora. Admiro muchísimo a los que podéis compaginar tantas cosas.
    Me río (aunque no es motivo de risa) de los mensajes de esas dos 'editoriales'.
    El tema está complicado porque las editoriales no apuestan por nadie que no tenga 'un nombre', no se arriesgan. La autoedición es una opción pero no estoy segura de que sea la solución. Ahora mismo da la impresión de que cualquiera puede ser escritor y publicar un libro, y lo que pasa es que luego a los lectores nos cuesta mucho discernir el grano entre tanta paja. Y luego está lo de la autopromoción, que yo entiendo que se tengan que publicitar, pero la mayoría se lo curran fatal y resultan de un cansino...
    El miedo a equivocarse es normal y no es cuestión de inhibirse por ello, pero como bien dices, hay que estar satisfecho con lo que se hace.
    No te ayudo mucho pero la respuesta solo te la puedes dar tú.
    Un abrazo

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    1. Es una reflexión interesante y esa imagen del escritor como viajante de comercio, tratando de vender su obra a propios y extraños, pues que no me veo capaz. No tengo ninguna prisa por publicar y si alguna vez lo hago, será porque una editorial considere mi trabajo relevante. La literatura tiene suficientes alicientes para mí como para seguir escribiendo sin preocuparme de nada más por mucho, mucho tiempo.
      Un abrazo.

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    2. Anoche, después de dejarte el comentario, me acordé de esta editorial: http://www.literanda.com/ Publica solo en digital y la promo te la tendrías que currar tú, pero me parece una opción interesante si alguna vez te decides a dar el paso, no tanto por la difusión y rentabilidad que puedas obtener y sí por el hecho de que alguien valore tu obra y lo enriquecedor que sería para ti todo el proceso de edición y corrección si decidiesen publicártela. Y no tienen pinta de aprovecharse de los autores, todo lo contrario. Yo la conocí por una chica que intenta abrirse camino como escritora y que ha publicado dos novelas con ellos. Échale un vistazo a las condiciones a ver qué te parecen.
      Buen finde :)

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    3. Gracias por la recomendación, Lorena. De momento voy a dar un repaso largo y tendido de todo lo que llevo escrito, que nunca viene mal. Anoto, eso sí, la web que indicas.
      Buen finde igualmente.

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  8. Ojalá todos los escritores (aquí incluyo también a los afamados) fueran tan escrupulosos y tan rigurosos con sí mismos como tú lo eres.
    No eres el primero que se queja de los abusos de algunas editoriales. Es indignante cómo algunos 'listillos' quieren aprovecharse de la ilusión (y del trabajo) de otros.
    Hace unas semanas Josep Mª Panades, en su blog Cuaderno de bitácora, contaba una mala experiencia con una de esas editoriales que lo único que buscan es esquilmar el bolsillo del escritor novel.
    No te desanimes, Gerardo, porque en tu caso las alabanzas que te dirigen, aunque puedan ser interesadas, no son gratuitas. Por otros foros sé de editoriales serias que ayudan a los nuevos escritores y que no se aprovechan (al menos no demasiado) de la poca experiencia en publicar.
    En otro ámbito, yo también tengo malas vivencias en el mundo científico a la hora de publicar. El jefe de mi departamento ha escrito una editorial al respecto, pues últimamente la mayoría de las revistas cobran por publicarte un artículo y luego los beneficios de la venta no revierten en el/los autores del mismo. Para más 'inri' en el mundo de la ciencia si no publicas no existes y tu trabajo no tiene ningún valor.
    En fin, que abusos los hay en todas partes.
    Yo, como lectora tuya, te animo a que sigas publicando al menos por este blog.
    Un saludo.

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    1. No imaginaba que en el ámbito de la ciencia se dieran también estos abusos. Esta sociedad lo mercantiliza todo, es la cultura además de la estafa y muy perversa, porque no juega limpio: en el caso de los escritores nóveles se aprovecha de la ilusión o la falta de experiencia (la vanidad, podemos añadir, pero ¿quién no tiene siquiera una poca?); en el caso de la ciencia, de la necesidad de publicar para tener visibilidad. Ahora que las humanidades se baten en retirada, resulta que la ética hace más falta que nunca. Vamos hacia una sociedad de pirañas, sin empatía, donde solo vale el ánimo de lucro. Una mentalidad que está invadiendo ámbitos que parecían blindados, como la literatura y la ciencia.

      Gracias por tu comentario y tus palabras de ánimo, como ya comentaba, puesto que escribir me proporciona un placer que va más allá del dinero y que por cierto no se puede comprar, porque todo no puede comprarse, seguiré en ello, publique o no.

      Un abrazo.

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  9. No desistas, Gerardo. Pero no pagues porque te publiquen. Ninguna editorial decente, por pequeñísima que sea, debe hacerte pagar a ti. Te pagarán una miseria, eso sí. Pero jamás pagar tú. Para eso tú te haces tu propia editorial.

    Un abrazo

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    1. Gracias por el consejo, Ana. Publicar no es ninguna prioridad para mí en este momento, me preocupa más sacar tiempo para leer o escribir y madurar poco a poco, sin prisas, a ver si algún día consigo hacer algo que merezca realmente la pena y puede interesar a alguna editorial. O no, pero en cualquier caso a día de hoy disfruto escribiendo, para mí no supone ningún tipo de sacrificio, más allá de perder algunas horas de sueño.
      Un abrazo.

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  10. Ante todo tu vida y tu familia. La vanidad tiene precio, siempre lo ha tenido. consuélate pensando que todos los afamados escritores que pululan por ahí no son tan buenos como parecen serlo, han tenido los medios para publicar ¡No más!.
    Tienes creatividad y armas con las que escribir, una plataforma para mostrar lo que escribes y unos cuantos lectores asiduos. Algunos se conformarían con tan solo eso.
    La humildad caracteriza a los grandes genios, o eso dicen por ahí como consuelo a los que no publicamos y ganamos dinero a espuertas como otros mamelucos oportunistas.
    Un abrazo compañero.

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    1. Desde luego, Francisco. En esta vida hay prioridades y la literatura es un divertimento, una vía de escape, pero no puede estar por encima de mi familia.
      Por supuesto que con leer, compartir y ser leído por otros compañeros blogueros tengo para conformarme.
      Un abrazo.

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  11. Te interogas en tu artículo acerca de la vanidad. Es cierto que hay personas que por vanidad quieren publicar - de esto les interesa sólo decir que han publicado un libro. Y es cierto también que hay personas que escriben de forma magnífica y que no sienten la necesidad de publicar. Pero es perfectamente normal que un escritor, o aspirante a serlo, quiera tener lectores con quienes compartir su obra.

    Mi impresión es que publicar es como buscar tu primer trabajo: no puedes conseguirlo sin experiencia previa. Pero sin tener trabajo, no puedes tener la experiencia que se pide para obtener un contrato.

    En todo caso, mientras seguimos intentando que la serpiente deje de moderse la cola, lo importante es disfrutar leyendo y escribiendo. En este mundo tan acelarado, no es poca cosa.

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    1. Si menciono la vanidad en mi post es porque al recibir estos email me he dado cuenta de que es el cebo con el que estas editoriales se lanzan a la pesca del escritor novel. Le envían un email elogioso, con la intención de que caiga en sus redes y eso me parece jugar sucio.

      Las motivaciones para escribir de cada cual son variadas. He titulado estas líneas "publicar a toda costa", porque creo que la prioridad de un escritor debe ser pulir y mejorar su obra, hasta llegar a alcanzar cierto nivel, el que le permite su talento, su técnica y su formación. Si lo logra, no debería tener problemas para publicar o al menos, no se arrepentirá con el tiempo si lo hace por su cuenta.

      Por supuesto, lo importante es disfrutar con la tarea. Pero incluso en las actividades más placenteras hay altibajos y cierto nivel de sufrimiento. Quizá el ser humano también, en el fondo, disfruta cayéndose y levantándose para intentarlo de nuevo.

      Saludos.

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  12. Hace ya mucho que el gremio editorial, no todo desde luego pero al menos en gran parte, no contempla la calidad literaria (el valor cultural) como el leitmotiv para publicar un libro, ahora tienen en cuenta el potencial mediático de un nombre asociado a un “libro tal” porque eso puede traducirse en un incremento de ventas considerable respecto de la primera opción.
    No digo yo que como empresas privadas que son sea reprobable ganar dinero, faltaría más, ¿pero solo se trata de eso? ¿La cultura si no da réditos millonarios hay que apartarla a un lado?
    Si tu meta es publicar algún día no renuncies a ella. Mientras tanto, solo te queda escribir… Bendita penitencia, ¿no?
    Cuídate Gerardo.

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    1. Está claro que al ser empresas su razón de ser es el beneficio económico. Pero creo que editoriales como las de mi post, han surgido al ver un filón en el escritor novel y sus ganas de publicar. A esto hay que sumarle que el proceso de edición tradicional se ha visto muy alterado por las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de consumo. Además de que poco a poco se impone la sociedad de la prisa, del lo quiero ya y cada vez más nos cuesta asumir un no, mucho menos reconocer que no alcanzamos el listón. La falsa idea de igualdad, tan dañina, a mi entender.

      El post era simplemente una reflexión sobre estos temas, no me obsesiona publicar, pero en algún momento aflora la idea y uno pues lo intenta. De momento, como dices, escribir, leer y compartir. Bendita penitencia.

      Un abrazo.

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  13. No te sorprendas de estas propuestas, la táctica es común a todos los campos, alguien te ha hablado de la ciencia, yo te podría hablar de la historia (y eso que he publicado tres libros en solitario, no es mi primera obra).
    Solo puedo decirte algo, no pienso pagar por publicar, sigo buscando y espero encontrar...
    Ahh y adelante con tus lecturas y escritura.

    Abrazos!!

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    1. Hay una demanda por publicar y eso significa que se puede sacar tajada. Sea el campo que sea, y arriesgando lo mínimo. No insisto más con el tema que me repito, jaja.
      Seguimos leyendo y escribiendo, claro que sí.
      Un abrazo.

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  14. De "ruina montium", nada. Hoy tocas este tema sobre la public(idad)ación engañosa, pero da igual sobre qué escribas, porque lo haces con pulcritud y despiertas interés por leerte.
    Es por ello que a mí no se me haría tan raro que te colocaran en ese "top 20", sinceramente lo digo.
    De todas formas, "autor novel" y "notoriedad" son términos que no casan muy bien, por lo que esa razón que esgrimen algunos de poco vale.
    Tú sigue ahí, Gerardo, al pié del cañón, que alguna vez será la primera.
    ¡Un beso!

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    1. Reconozco que me hubiera gustado estar en ese top, pero el sentido común me decía que era una táctica comercial y prefiero atender a razones más que a ilusiones.
      Seguimos, claro que sí. Gracias por tus palabras, Chelo. Un abrazo.

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  15. Interesante Gerardo e indignante a la vez.

    He leído últimamente en varios blogs propuestas parecidas a las que te enviaron que, me molestan porque juegan con las ilusiones y también, tienes razón con una cierta vanidad de las personas que escribimos y me parece terrible.
    Se utilizan todo tipo de artimañas para ganar dinero y hacer que el pobre aspirante a escritor se autoedite y gaste lo que tiene y lo que no. Me parece muy poco ético pero la ética no se practica mucho.

    Muchos ánimos con tus relatos, sobre todo se trata de hacer cosas que nos hagan disfrutar.

    Un abrazo

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    1. Eso es lo peor para mi, el juego sucio. Supongo que es algo ingenuo pensar que la literatura se podía salvar de ciertas prácticas comerciales abusivas, pero es que si el único criterio es ganar dinero, por encima de cualquier consideración, se acabará haciendo bastante daño a un sector que ya de por sí está bastante tocado.

      Hay actividades que aunque impliquen un cierto nivel de sufrimiento, al final se trata de disfrutar. Estamos en ello.

      Un abrazo.

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  16. Más de una vez he leído sobre lo que comentas para publicar un libro. No sé, Mónica, del blog Serendipia, empezó en Amazon, con algunos en papel que envió a varios blogs, y ya el boca a boca hacía el resto. Tras dos libros una editorial se fijó en ella y acaba de publicar un tercero con ellos.

    Y dentro de editoriales pequeñas, que puedan escucharte, se me ocurre "El desván de la memoria", pero no sé cómo trabajan. Pero oye, si lo quieres intentar ... Y seguro que tengo contactos de más, por si necesitas alguno.

    ¡Y ánimo, Gerardo!

    bsos!

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    1. Gracias por la sugerencia Rossy, tomo buena nota. Ya comentaba que de momento publicar es un objetivo a largo plazo, pero quería probar. De momento sigo revisando lo que tengo para darle lustre y sacando cosillas nuevas, poco a poco.
      Un abrazo.

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