viernes, 12 de febrero de 2016

"Las Meninas" de Santiago García y Javier Olivares

Foto: editorial Astiberri
Me incluyo en esa generación de españoles que ha crecido al calor de los tebeos, después llamados cómics y tras un cierto periodo de ostracismo, revalorizados con un nombre que no gusta a muchos, pero creo les hace justicia: el de novela gráfica. En los últimos años han caído en mis manos títulos como Maus (A. Spiegelman), Persépolis (M. Satrapi), Dublinés (A. Zapico) o Los surcos del azar (Paco Roca) que van más allá del mero entretenimiento y a mi parecer son propuestas literarias (y artísticas) muy serias.

Las Meninas, de Santiago García y Javier Olivares fue merecedora del Premio Nacional del Comic de 2015. Dejo hablar al jurado, que la eligió por “ser una obra que asume un riesgo en la estructura narrativa y en el planteamiento gráfico que se resuelve con brillantez, y por constituir un buen acercamiento a la figura de Velázquez, su época y su influencia en otros artistas”.

Foto: lavozdegalicia.es
La estructura de Las Meninas es fragmentaria y libre, con un uso intensivo de la elipsis, que toma recursos de la “literatura posmoderna” (según leí en la crítica de Babelia). El estilo, aunque esté ambientada en el Siglo de Oro, remite a menudo a las vanguardias artísticas (Matisse y especialmente Picasso): figuras angulosas, predominio de la línea gruesa, grandes espacios de sombra (aquí si hay cierto tenebrismo barroco), etc.

Es además un auténtico tratado de estética, porque aborda cuestiones como la obsesión de todo artista con su obra y el deseo irreprimible de tratar de superarse a sí mismo y a los que le precedieron; también el papel de Las Meninas como puente hacia la modernidad, en definitiva, el de la obra de arte como creadora de una realidad complementaria.

Velázquez se angustia y busca el secreto de la pintura; por ello viaja a Italia, donde conoce a un pendenciero Ribera, que en un arrebato trascendente le revela parte de su secreto: “Mírame a los ojos. Mira su fuego. Préndete en él”. Y los pintores posteriores, que tienen su hueco, se empapan, pero también pelean con el legado del maestro. De todos modos, quien quiera tener una idea más profunda sobre este tipo de cuestiones puede leer el sesudo análisis de Gerardo Vilches en Entrecomics.

Foto: http://santiagogarciablog.blogspot.com.es/
Otro elemento muy interesante es la relación de Velázquez con el rey Felipe IV. En pocas viñetas se saben captar matices que costaría páginas y páginas explicar con cierto fundamento. La narración de las pesquisas que emprenden los caballeros de la Orden de Santiago para otorgarle un hábito da idea de las diferencias sociales de la época, basadas no en la posesión de riqueza o el talento, sino en la sangre y por tanto la posición gregaria del artista, sobre el que recae siempre la sospecha de ser un mero artesano. Sirva de ejemplo cuando le preguntan a Alonso Cano: “¿Velázquez ha practicado alguna vez el oficio de pintor?” y este responde “el arte, sí; el oficio, nunca”.

Para acabar, decir que Las Meninas contiene ese elemento adictivo que todo cómic (en este caso novela gráfica) lleva como excipiente. Páginas y páginas que se devoran con buen apetito, casi con gula. Y esa curiosa tendencia revisitable, que emparenta este género híbrido con el cine o la música: uno lo acaba y sin poder remediarlo vuelve a empezar, o lo abre al azar y queda prendado por su historia otra vez, en un bucle del que cuesta salir.  

16 comentarios:

  1. Nunca, ni siquiera de niña, me gustaron mucho los "tebeos". Sólo durante una época muy concreta recuerdo que esperaba con ilusión el "Pulgarcito" que me compraba mi abuelo los domingos, pero duró poco y enseguida preferí los libros. Me gustaba que tuvieran alguna ilustración, pero libros.
    No desprecio el comic para nada, más bien creo que es una limitación mía. Me parecen maravillosas las ilustraciones de algunos que me enseña mi hijo, pero cuando me decido a leer alguno, no soy capaz de disfrutarlo.
    Este que hoy comentas tiene buena pinta y las imágenes me encantan con esos tonos en ocre y negro. Leyendo tu reseña entran ganas de leerlo, pero me temo que me pasaría lo de siempre. Lo dejo al azar, si me topo con él en alguna librería, lo compro.
    Un abrazo.

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    1. A mi me pasa al contrario, siempre me ha gustado el cómic. De niño tenía mucha afición por el dibujo y supongo que por ahí vienen los tiros. En Las Meninas se nota que hay un gran trabajo previo, no solo de documentación, sino para estructurar y definir el guión y eso hace que tenga mucho de literario. En la biblioteca lo encuentras seguro y quién sabe...
      Un abrazo.

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  2. De niña me aficioné a la lectura gracias a los tebeos (cuando yo era pequeña se llamaban así) y gracias a Mortadelo, Filemón, Rompetechos y Carpanta me inicié en esto de leer.
    En cambio cuando entré en la adolescencia abandoné ese tipo de lectura para no volver a leer nunca más 'cómics' exceptuando las tiras de Mafalda.
    La figura de Velázquez me atrae y me gustaría leer algo sobre él pero no acaba de convencerme este formato que nos traes, parte de mi reticencia quizás estribe en que no tengo ni idea de diseño ni de dibujo y no sé apreciar un buen trabajo de estas características.
    Tengo amigos que son auténticos fans de las nuevas 'novelas gráficas' y creo que me has dado una idea para regalar en sus próximos cumpleaños.
    ¡Gracias!

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    1. A mi también me encantaban los tebeos. Especialmente los de Ibáñez, los de Tintín, que devoraba y luego siendo adolescente tiré por el manga. En los últimos años estoy volviendo al género, en el formato de novela gráfica.
      Este de Velázquez ha sido una sorpresa. A primera vista me pareció que era un tema nada fácil de abordar y el estilo no me convencía, pero al final me ha gustado tanto que he decidido hacerle un hueco en el blog.
      Si tienes amigos aficionados a la novela gráfica, éxito asegurado. A no ser que ya lo tengan, porque creo que va por la tercera edición. Saludos!!

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  3. Hola, Gerardo. A mi siempre me gustaron los tebeos, leía Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape (y todos los personajes de Escobar e Ibáñez que caían en mis manos). También cómics de superhéroes y los tebeos de Tintín, que me prestaba mi tía. Ya un poco más tarde me aficioné a Mafalda, Súper López, Esther y su mundo... y muchos más.
    He leído algunas novelas gráficas, pero no demasiadas, sin embargo las que he leído (N. Gaiman, A. Moore) me han encantado. Creo que en el último párrafo de tu entrada resumes a la perfección la esencia de la novela gráfica.
    Un beso enorme

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    1. Eso creo, además de conseguir conjugar literatura, ilustración, etc., engancha de una manera... El género vive un gran momento y hay muy buenos autores en España. Ya estoy pensando en la próxima. Saludos!!

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  4. Tintín, Asterix, las obras completas de Ibáñez, Pumby …. Los devoré todos. Y me he llevado sorpresas muy agradables al releer algunos – algunas cosas se te escapan cuando eres más joven. Releer “Asterix en Bélgica” viviendo en Bruselas es la carcajada asegurada.
    A mitad de camino entre el puro entretenimiento y algo más artístico mencionaría Flash Gordon y la serie “Valerien y Laureline” (Laury en la edición española) – historias de ciencia ficción presentada con unos dibujos que hacen soñar.
    Yo descubrí la novela gráfica aquí en Bélgica. Bélgica en el país del cómic, la afición al género es un rasgo nacional. Hay muchas librerías especializadas, y las generalistas le dedican siempre un espacio generoso. Y funciona un Museo del Cómic de Bruselas y un Museo de Hergé en Lovaina la Nueva.
    https://www.comicscenter.net/en/other-languages
    http://www.museeherge.com/
    Maus fue una epifanía, luego siguió Persépolis. Tienen una fuerza impresionante – como dices, son propuestas plenamente literarias. Hasta que las leí no pensé que fuera posible tratar temas tan serios y de forma tan impactante a través del cómic. A quién le guste el género, recomendaría Pyonyang, de Guy Deslisle: como retratar en toda su absurda crudeza la desesperanza totalitaria en unas cuantas páginas de, sólo en apariencia, anodinas viñetas.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Pyongyang_%28historieta%29
    Las Meninas tiene una pinta interesantísima. Me la intentaré agenciar, gracias por la recomendación.

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    1. Buenas, Jose. Echo enseguida un vistazo a esos enlaces, ¡en la patria del cómic, nada menos! Me sumo a tu recomendación de Pyonyang, ocupa un lugar de honor en mi estantería. También Puta Guerra de Tardi; se me olvidó mencionar a ambos.
      Seguro que sabrás sacarle todo el jugo Las Meninas, es un trabajo muy interesante.
      Saludos!

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  5. Creo que los lectores adictos somos los que empezamos con los tebeos y los comic.
    Personalmente Tintín, Axteris, Mortadelo y Filemón y el resto de Ibañez. el Capitán trueno y familia y un largo etc. fueron mis iniciadores de niño de convertirme en el lector empedernido en el que me he convertido.
    La novela gráfica es una bonita e interesante opción, para los iniciados que no se atreven con grandes extensiones e letras.
    Un abrazo

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    1. Y también para los que sí, que el libro tiene su enjundia. De hecho es muy literario, con un guión bien pensado y aborda cuestiones con las que muchas novelas no se atreven. De hecho, en algunos casos, la novel gráfica es una alternativa seria (y superior) a la novela convencional.
      Un abrazo, Francisco.

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  6. Qué delicia!!! Yo fui adicta a TinTin. Celebro esta nueva edición, se han hecho muy buenos trabajos al respecto. "Metamorfosis" de Kafka con los dibujos de Robert Crumb o sin ir más lejos "Pyongyang" de Guy Delisle (que reseñé en su momento) se han convertido en clásicos del género. Hay auténticas joyas circulando pero las leyes del mercado son las que mandan.
    Gracias por tu sugerencia, la buscaré.
    Un abrazo Gerardo.

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    1. Recuerdo tu reseña de Pyongang, que va camino de convertirse en un clásico. Al de Robert Crumb tengo que echarle un ojo. Respecto a la novela gráfica, es un género que va a más y va teniendo su nicho de mercado también. Son libros que además se ven menos afectados por la piratería, porque el formato en sí es insustituible. Y hay autores españoles que están dando batalla, además de los citados, Paco Roca o Alfonso Zapico suenan ya muy alto. Incluso se han hecho adaptaciones cinematográficas. No soy vidente, pero le auguro un buen futuro al género.
      Un abrazo!

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  7. Yo creo que es muy difícil ese género,porque ha de sumar el factor "ocurrencia" para enganchar, además del atractivo visual de las viñetas.
    De pequeña leía "Trece rue del percebe" (estos eran los que más me gustaban), "Rompetechos", "Pepe Gotera y Otilio" entre otros, porque todos los domingos mi padre nos llevaba al kiosco a comprarlos.
    Como dices, en pocos bocetos se dice mucho en los cómics.
    Este que nos comentas creo que me gustaría, porque las Meninas en sí me atraen de cualquier forma (tengo algún colgante, una figura, etc).
    Gracias por el post, Gerardo, pues me ha evocado otras época.
    Besos

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    1. Las Meninas es un cuadro tan grandiosa... sintetiza todo, tradición y lo que está por venir. Además admite un interesante debate sobre infinidad de temas, algo que explota a conciencia el libro.
      A mi también me encantaba Trece rue del Percebe, creo que lo leía en un suplemento de El País. Me tronchaba, literalmente. Muy grande Ibáñez.
      Un abrazo, Chelo.

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  8. Me procuré el libro tras leer la referencia en el blog. Lo recomiendo.
    Me ha llamado mucho la atención que, a pesar de ser un cómic, hay que leerlo con concentración. No se puede leer como un tebeo de Mortadelo y Filemón o Tintín. Hay saltos temporales y espaciales en la trama, y muchos personajes; si no se está atento a lo que se lee, uno se pierde.
    Me han encantado las desviaciones hacia el futuro (o, desde nuestro punto de vista, pasados más recientes que el Siglo XVII). Y enmarcar "Las señoritas de Aviñón" en la trayectoria de Las Meninas y la Familia de Carlos IV.
    Bueno, ya no destripo más la obra.

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    1. Así es, José. No es un mero entretenimiento infantil, sino una obra literaria muy pensada y con bastante enjundia. Me alegro que la hayas disfrutado.
      Un abrazo!

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