domingo, 6 de diciembre de 2015

CON MI PROFESORA DE MATEMÁTICAS, UNA TARDE DE DOMINGO

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La tarde comienza. Ella escribe con un rotulador negro. Su mano de hada cartesiana traza incógnitas sobre la pizarra blanca.

El seno, el coseno y la tangente son la triada sagrada de la trigonometría. 

Sin embargo, la única tangente parte de mis ojos hacia la curva de su cuerpo arqueado. 

La tarde es amplia, dos horas de un domingo.

Estamos solos.

Una escalera angosta conduce a la buhardilla donde imparte clases particulares.

Pienso.

¿Por qué sigue de pie, por qué deja que mis ojos muerdan sus piernas?

Se acerca a mi lado, vislumbro el horizonte de su cadera, la falda que sólo tapa una porción de muslo. Disimulo ante el cuaderno mientras palpo en la imaginación sus piernas de cristal.

Por fin se ha sentado en la única y desvencijada silla. Acerca los codos a mi mesa, noto el batir de sus brazos y una vaharada de perfume al ubicarse.

Su pelo cae en cascada y siento deseos de apartarlo, buscar su mirada de luna ausente, descubrir lo que sus ojos están pensando: por qué los dos solos, por qué ese misterio, por qué un domingo, por qué el carmín y la falda.

Mientras repasa mi ejercicio posa los pétalos de sus uñas sobre mi hombro. Arrastra su respiración agitada la última incógnita y la aniquila con la goma de borrar.

Se acaba la tarde. La sombra de la noche se cierne sobre nosotros.

No acato la invitación de tocarla, ignoro el destello de su mano. No sé qué oscura fuerza me convierte en piedra.

La decepción hunde su pico, perforando su sonrisa gris con la que me despide: no vuelvas más.

16 comentarios:

  1. Mala combinación matemáticas-profesora hermosa. Así no hay quien se concentre y luego vienen los suspensos.
    Buen relato, Gerardo, nunca hubiera imaginado que se pudiera escribir algo tan bonito con las matemáticas de fondo que para mí son la antítesis de la poesía.
    Un beso.

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    1. Gracias Kirke. Ni las matemáticas pueden con ciertas cosas!!

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  2. ¡¡Pero qué triste!!. Eso es lo que se llama perder una oportunidad. Pero que bien contado y cómo transmite la sensación del muchacho. Aunque igual no es tan muchacho.
    Un abrazo.

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    1. Hola Rosa, sí, es un pobre muchacho que sabe muy poco de la vida...
      Un abrazo.

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  3. Me encanta la sensualidad con la que describes a la profesora de matemáticas, alejado de lugares comunes: mirada de Luna ausente, el horizonte de su cadera, los pétalos de sus uñas... Son originales y muy sugerentes. Te felicito y te mando un abrazo

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    1. Gracias Ana. Dentro de mis limitaciones es lo que intento, no caer en lugares comunes.
      Un abrazo.

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  4. Doy clases de matemáticas jajaja. Me andaré con ojo!!!
    Excelente narración con su justa dosis de sensualidad.
    Un abrazo

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    1. No me digas! Pues ten cuidado con los adolescentes demasiado imaginativos, esos que parece que están en las nubes y a saber... jeje.
      Un abrazo.

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  5. ¿Profesora de matemáticas, o de poesía? Visto lo visto parece que más de lo segundo. Ay, ¡cuánto podrían enseñar las profesoras bellas! Se merecen relatos con este contenido poético, y volver a pesar de su negativa.
    Un abrazo

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    1. Si que lo merece, pero no creo que le reciba con los brazos abiertos. Es de las que llevan mal el rechazo o peor aún, la indiferencia. Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  6. Uauuu Gerardo! Fantástico. Descriptivo, sensible e incluso muy, pero que muy, sensorial.

    El amor y el deseo siempre hace poemas, no hay otro modo.

    Gracias, me ha encantado.

    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Ana. Está claro que amor y deseo son ingredientes que nunca fallan; me alegro que como cocinero esta vez no haya quedamo el guiso, jeje.
      Un abrazo

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  7. Un relato muy sensual, me ha encantado. El chaval del relato poco espabilado, eso sí, jeje.

    bsos!

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    1. Gracias Rossy. Efectivamente, el pobre chico no se entera. Digamos en su favor que todavía sabe muy poco de la vida.
      Un abrazo.

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  8. Sencillo (aparentemente), sutil y a la vez sensual. Me salen palabras con 's' porque la 's' es suave y sinuosa. También elegante (no lleva 's' pero tu relato me ha parecido eso, elegante).
    La matemáticas no tienen por qué estar alejadas de la poesía. Ni la ciencia de la literatura.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por tus amables palabras, casi las prefiero a mi relato-poema, jeje. Ciencia y literatura hacen buena "junta", casi siempre.
      Un abrazo.

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