domingo, 19 de julio de 2015

EL SICARIO Y LA MUERTE

(Foto: Morguefile)
Foto: Morguefile (Laprensa.pe)
                 

El sicario se desperezó estirando los brazos y echó un vistazo a la pira. Las llamas habían cedido y las sucesivas capas de ceniza se amontonaban dentro de la zanja. Removió los restos y comprobó con satisfacción que prácticamente habían quedado reducidos a polvo. Silbó a sus compañeros, que se acercaron con palas y bolsas de basura, emprendiendo su tarea con rutinaria celeridad. Los sacos se fueron llenando. Entre los puñados arenosos, casi etéreos, emergían a veces fragmentos de dientes y otros minúsculos indicios óseos, señalando el origen humano de la masa grisácea con la que iban colmatando las bolsas. El fuego había destruido la última capa de sombra, la rúbrica profunda de las personas asesinadas.
El sicario y la muerte se conocieron cuando con trece años, apuñaló al novio de su madre. El arma ejecutora fue un hierro convenientemente afilado, que había amarrado a un tubo de plástico. Le sorprendió la bocanada vinosa que surtió de la yugular del infeliz durante la refriega, su mirada atónita, pero sobre todo, le sorprendió no hallar siquiera un rastro de culpa en su conciencia. Una negra flor brotó entonces dentro de su pecho. La notó latir con fuerza al compás de su corazón. Era una sensación de tremendo poder. La vida de un hombre no era más que un ternero acorralado, que como compañero de la muerte despreciaba.
La existencia del sicario se fraguó entre el secuestro, el asesinato, la extorsión y el tráfico de drogas, un compost donde arraigó con firmeza. Inmerso en ese remolino, sabe que solo le queda seguir nadando. Su destino es ser tragado algún día por una bala y ocupar una de las fosas que ahora manda cavar. Pero no siente miedo. La adrenalina fluye con cada hueso perforado por su dedo percutiendo el gatillo o su mano manejando el machete. 
No hay siquiera un comentario sobre los muertos. Fueron hombres. Ahora son polvo. Esta divina certeza no requiere dedicación ni pensamiento.
El sicario se detuvo un instante y contempló los sacos apilados al pie de la zanja. Entonces arrastró una de las bolsas hasta el lecho del río y la empujó dentro, vaciando su contenido. La ceniza se empapó y comenzó a hundirse, mezclándose con el légamo y formando  pequeñas crestas rizadas de espuma sobre el agua. 

13 comentarios:

  1. "La bocanada vinosa", me gusta esa imagen. Y el " compost", de lo más ecológico. Un saludo, Gerardo, seguiré está línea negra...

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    1. Jaja, muy bueno lo del compost. El texto es en realidad parte de un relato más largo que escribí hace tiempo y está en el limbo, esperando una revisión a fondo.
      Saludos!

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    2. ¡Pues ánimo!, que en el limbo no les nacen alas.

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  2. Precioso. Un relato con mucha realidad y poca ficción. Un saludo.

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    1. Gracias Luy. De hecho, así es, está basado en hechos por desgracia reales.
      Saludos!

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  3. Me impresiona cómo eres capaz de describir la sordidez de un asesinato o la negrura del alma de un asesino con palabras tan bellas que encierran mucha poesía. Es estupendo.
    Espero que después de la revisión del texto más extenso tengas la bondad de compartirlo y dejarnos disfrutar.

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    1. El texto completo está inspirado en un suceso real que en su día me causó un gran impacto, tanto que casi me vi obligado a escribir sobre ello, para quitármelo de la cabeza.
      Aunque lo acabé, lo dejé en la reserva, en parte porque no me sentía del todo legitimado a utilizar hechos tan luctuosos en un texto de ficción.
      Un saludo.

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    1. No conocía este. No alcanzo a imaginar lo que significa pasar esa línea. Muy bueno, a la espera del total.
      Mañana llega Palabra Compartida, con una historia vivida que le hace más esperado. Ya haré un relato de la aventura que vivió desde que lo dejaras a su suerte. Feliz noche amigo.

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    2. Espero que te guste. Es una poesía muy representativa de lo que es La Mancha, pero también es algo más. Espero que compartas el relato de sus peripecias.
      Un abrazo.

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  5. Gerardo, veo que tocas todos los palos,pero leyendo esta entrada he llegado a la conclusión, que siempre desde "el corazón" esto último me ha quedado un poco cursi, pero no sé definirlo mejor. Un abrazo y sigue escribiendo.

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    1. Gracias, Pura. Yo tampoco puedo explicarlo mejor, pero más o menos así es.
      Saludos.

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